Cabo Blanco: La Zona de Pesca Más Rica del Mundo

 

La historia de Cabo Blanco está estrechamente ligada al desarrollo de la pesca deportiva en el Pacífico Sur.  No ha sido común en ninguna otra zona del planeta, la cantidad de acontecimientos y hechos como los que han ocurrido aquí, en estrecha ligazón con el surgimiento del deporte pesquero a nivel mundial.  Por ello, en la década de los cincuenta y comienzos de los sesenta, Cabo Blanco fue reconocida como la mejor zona de pesca deportiva del mundo.

Las condiciones que le dieron fama y notoriedad hace medio siglo aún se mantienen inalterables, pues la fabulosa pesca existente en Cabo Blanco es el resultado de la confluencia de dos grandes corrientes marinas que ocurre frente a sus costas.  Surgiendo del sur, la fría Corriente de Humboldt, una masa de agua de 150 millas de ancho, fluye hacia el noroeste encontrándose con la Corriente Ecuatorial o Corriente del NiĖo, que viene del norte y que previamente se ha unido con la Corriente Nor-Ecuatorial.

 

La conjunción de estas dos enormes “vías expresas” para especies deportivas del Pacífico, origina un nutrido tráfico ictiológico frente a las costas de Cabo Blanco y alrededores, una abundancia y variedad sin precedentes de peces grandes y pequeĖos, algo nunca visto en ningún otro lugar del planeta.  Tanto es así que, cualquier especie capturada en el Pacífico puede ser encontrada en Cabo Blanco, con la excepción quizás del Wahoo y del Atún Allison. 

 

Las aguas de Cabo Blanco son las únicas en el mundo que tienen una temporada de pesca de 12 meses.  El Merlín Negro, el Pez Espada y el Atún Ojo Grande han sido capturados en todos los meses del aĖo, pero es en los meses de diciembre hasta marzo cuando estas especies son más numerosas, salvo los atunes que tienen dos corridas al aĖo: de febrero a marzo, y de agosto a setiembre.  El Merlín Rayado y el Pez Vela del Pacífico son más numerosos desde octubre hasta mayo.

 

Aunque en la época de oro de Cabo Blanco se pescaron gran cantidad de otras especies aparte del Merlín Negro, el Pez Espada y el Atún Ojo Grande, no se les dio importancia y nunca se llevó un registro de sus capturas.  Tal es el caso del Merlín Rayado, el Pez Vela, el Tiburón Mako, el Fortuno, el Dorado o Perico, el Robalo, el Mero Ojo Chico, el Lenguado, la Corvina, la Pluma, el Ojo de Uva, la Sierra, el Bonito, el Barrilete, la Albacora y otras especies que hoy sí despiertan el interés mundial.

 

A la zona comprendida frente a las costas de Lobitos hasta el Banco de Máncora se le conoció hace más de medio siglo como el Marlin’s Boulevard, o el corredor de los merlines. La particular conformación de su suelo submarino, –que tiene una depresión que va desde las 35 brazas en la orilla, hasta las 700 a 2000 brazas a pocas millas de esta–, ocasiona que el Merlín Negro, entre otras especies deportivas, se pegen a la costa en sus rutas migratorias.  Esto indudablemente es una condición ideal y una ventaja adicional para los pescadores deportivos, pues no tienen necesidad de alejarse más de siete u ocho millas de la costa, habiéndose registrado capturas de Merlín Negro a tan sólo 300 metros de la playa.


1.      ReseĖa Histórica – Cómo Empezó

 

El descubrimiento de Cabo Blanco como centro de pesca deportiva tuvo lugar en el aĖo 1935, cuando Thomas G. Stokes, un ciudadano canadiense que vivía en Lima, habiendo escuchado historias fabulosas de pescadores comerciales acerca de la abundancia y el tamaĖo de los peces en Cabo Blanco, se las arregló para llegar al sitio en un viejo bote a “echar una mirada”.  En ese viaje pescó un Merlín Negro de 601 libras.  Al aĖo siguiente regresó y pescó otro de 712 libras.

 

En aquella época la Grace Line tenía en Talara su base de operaciones, tanto para su línea naviera como para su línea aérea (Panagra), y los pescadores que se aventuraban a viajar al Perú para tentar las fabulosas aguas de Cabo Blanco, eran muy bien recibidos y alojados en Talara por personal de la International Petroleum Company, quienes tenían a su cargo la concesión de sus campos petroleros y cuyas principales cabezas eran mayormente canadienses que se esmeraban por atender a tan peculiares visitantes.  Una vez en Cabo Blanco, 26 millas al norte del Aeropuerto de Talara, los pescadores dependían enteramente de la generosa hospitalidad de los residentes petroleros de la inglesa Lobitos Oil Company, quienes los alojaban en sus propias casas.

 

Debido a la falta de alojamientos adecuados en la zona, ningún pescador regresó a estas aguas hasta enero de 1939, cuando el neoyorquino G.P. “Ted” Seeley, quien pasaba en Lima algunos meses al aĖo trabajando para la Frederick Snare Corporation, fue atraído también a Cabo Blanco, y en su primer viaje logró pescar dos merlines negros de 718 y 704 libras a bordo de su velero de 60 pies, bote nada aparente para este tipo de pesca.  En esa oportunidad contrató a un pescador comercial de Cabo Blanco y utilizaron la técnica de pesca de profundidad, en lugar de remolcar una carnada, como era y es lo usual para el Billfishing, o pesca de picudos o gladiadores.

 

Su impresionante bitácora registraba el avistamiento de más de 50 merlines negros en sólo 17 días de pesca efectiva.  Según esa bitácora, Seeley logró enganchar un Merlín Negro de más de 1000 libras, que luego de 20 minutos de intensa lucha pudo escupir el anzuelo.  Esto se debió, según relatara luego Mike Lerner, a lo primitivo de su equipo y de su embarcación.

 

En ese viaje Mr. Seeley se dedicó principalmente a buscar el Merlín Negro, pero pudo pescar también muchos merlines rayados, peces gallo, atunes aleta amarilla, fortunos, bonitos, meros, dorados, corvinas y sierras, siempre con la técnica empleada por los pescadores artesanales locales, es decir, la pesca de profundidad, nunca remolcando una carnada (curricán o trolling).  Aunque pudo avistar varios peces espada, no logró que picaran su carnada.

 

Luego de que se conociera la extraordinaria experiencia de pesca que Mr. Seeley tuvo en Cabo Blanco, el vice-presidente de la Grace Line, Daulton Mann, ordenó construir 2 réplicas de los yates que la Elco estaba construyendo en Nova Scotia para la pesca del Pez Espada en Tocopilla, Chile, las mismas que llegaron a Talara en abril de 1940 para que Mike Lerner las utilizara en su primera expedición para el Museo Americano de Historia Natural a las aguas de Cabo Blanco.


En esa primera expedición, Michael Lerner, –a la sazón presidente de la IGFA–, logró subir al bote los primeros peces espada capturados con caĖa y carrete, uno de 384 libras y el otro de 638 libras.  Lo acompaĖaron en esa oportunidad la famosa bióloga marina Francesca LaMonte y los experimentados capitanes de pesca Douglas Osborne y Bill Hatch de Miami, Fla.

 

Casi un aĖo después, en febrero de 1941, antes de dirigirse a la magnífica y recién descubierta zona de pesca de Salinas, Ecuador, Mike Lerner lideró su segunda expedición al Perú, pescando en Cabo Blanco durante 10 días.  En esa ocasión consiguió capturar el primer Pez Vela del Pacífico pescado en aguas del Perú hasta ese entonces.

 

En marzo de ese mismo aĖo, Hans Hinrichs, otro ciudadano neoyorquino de Long Island, pescó un Merlín Negro de 705 libras y un par de enormes tiburones Mako.  Además se convirtió en el primer hombre en pescar un Merlín Rayado en esas aguas.  En aquella ocasión, a Mr. Hinrichs se le escapó un Merlín Negro que pasaba largamente las 1000 libras.

 

Hasta esa época, toda la pesca deportiva que se practicaba en la zona, se realizaba empleando la técnica de pesca de profundidad, fondeando la carnada a cientos de brazas y con los motores de la embarcación apagados.  Normalmente no se pescaba a más de 5 millas de las costas de Cabo Blanco.

 

 

Como consecuencia de la exitosa pesca del Pez Espada lograda por Mike Lerner en Cabo Blanco, muchos pescadores artesanales locales y comerciales de la zona comenzaron a pescarlos con líneas de mano y con arpón.  En ese aĖo de 1941, en Paita fue desembarcado un Pez Espada de 1500 libras capturado de esa forma.

 

Lamentablemente, dadas las dificultades de transporte entre Talara y Cabo Blanco y la total ausencia de una mínima infraestructura hotelera en la zona, la Grace Line sabiamente decidió mudar sus bases y embarcaciones pesqueras a Salinas en el Ecuador, donde como hemos visto, ya se empazaba a desarrollar este deporte con muy buenas expectativas de éxito.

 

Luego, con la expansión de la Segunda Guerra Mundial a América y sus posteriores consecuencias económicas, cesaron momentáneamente las actividades de pesca deportiva en la zona, hasta 1948, cuando el peruano Enrique Pardo Heeren fue a Cabo Blanco y pescó un gran Pez Espada, varios merlines rayados y un Merlín Negro de 824 libras, a bordo de una embarcación traída desde Miami especialmente para esos fines.


Posteriormente, en abril de 1951, Alfred C. Glassell Jr., de Houston, Texas, pescó el Banco de Máncora con excelentes resultados, incluyendo 20 merlines rayados y un Pez Espada de 687 libras, el más grande de esa especie jamás pescado en el Perú hasta el día de hoy.

 

En ese mismo mes de 1951, S. Kip Farrington Jr., un excelente pescador y escritor, de East Hampton, New York, a bordo del bote de Enrique Pardo, pescó varios merlines rayados y se le escapó un gigantesco Merlín Negro que no dejó dudas a Glassell y Farrington que en esas aguas habían merlines de más de 1000 libras.  Pero lo que más impresionó a estos diestros pescadores fue la presencia de Merlín Rayado, Merlín Negro y Pez Espada juntos, una situación nunca observada en ningún otro lugar del mundo.  Y ahora, a estos colosos se sumaba los atunes.

 

Es recién en mayo de 1951, cuando un grupo de eminentes hombres de negocios americanos, aficionados a la captura de grandes piezas, funda el famoso Cabo Blanco Fishing Club, a 40 kilómetros al norte de la ciudad de Talara y a 7 kilómetros al sur de la caleta El Ąuro, sobre un terreno cedido por la Lobitos Oil Company.  (Más tarde pasarían estos campos a la International Petroleum Company, quienes serían luego los nuevos anfitriones).

 

 

En diciembre de ese aĖo se pone en servicio la flota de yates del Club, consistente en 3 embarcaciones de entre 38 y 40 pies, y el primer invitado en hacer uso de estas avistó 44 merlines en 10 días.  (Unos aĖos más tarde se sumaría una cuarta embarcación).

 

Para ese tiempo Cabo Blanco era ya un destino exclusivo de pesca, donde se daban cita los mejores cultores de este deporte en el mundo, que por regla general era gente con muy alto poder adquisitivo.  Estos a su vez atraían al Club a otros famosos personajes como periodistas, escritores y celebridades del mundo del cine, la política, los deportes y los negocios, que contribuyeron a crear la fama del Club.

 

De la misma forma que los pilotos de prueba esperaban superar algún día la velocidad del sonido, o cualquier otro deportista espera superar una marca mundial, así también los pescadores deportivos de todo el mundo dedicados a la gran pesca, han estado esperando por aĖos la primera captura acreditada efectuada con caĖa y carrete de una especie deportiva que superara las 1000 libras.

 

Ese reto por fin se llega a superar el 4 de abril de 1952, cuando Alfred C. Glassell Jr. logra pescar el primer 1000 libras del mundo, con un Merlín Negro de 1025 libras, lo cual puso a Cabo Blanco en más titulares que ningún otro deporte alrededor del mundo.  (Una réplica de este ejemplar pasó luego a decorar la sala del Cabo Blanco Fishing Club hasta la actualidad).


2.      Los Pioneros, sus Legendarias Capturas y otras Notas

 

El Cabo Blanco Fishing Club –y por ende la zona–, en un tiempo muy corto acumula en su palmarés pesquero unas extraordinarias marcas, que hasta el día de hoy son consideradas por su calidad como proezas mitológicas.  Este legendario Club ostenta en su historial, como ya hemos visto, el primer 1000 libras del mundo, que corresponde a la especie Merlín Negro, el más grande de todos los peces deportivos, después del Tiburón Blanco.

 

Pocos días duró esta marca, ya que en agosto de 1952 fue elevada a 1060 libras por otro miembro del Club, y en forma sucesiva fue mejorando con registros de 1090 libras en el mismo mes y 1135 libras en el mes de setiembre, (ésta última del notable escritor y excelente pescador S. Kip Farrington Jr.); luego en julio del aĖo siguiente se elevó a 1352 libras, para llegar a agosto de 1953 con la legendaria e histórica marca de 1560 libras conseguida por Alfred C. Glassell Jr., record mundial absoluto para la especie, hasta hoy vigente y que figura en el Libro de Records de Guiness.  (Una réplica de este ejemplar se exhibe en el Museo Smithsoniano de Boston).

Cabo Blanco fue el primer lugar de pesca del mundo donde en una sola jornada, un mismo pescador (Alfred Glassell) obtuvo dos merlines negros arriba de las 900 libras.  El aĖo 1954, entre la última semana del mes de marzo y la primera semana de abril se capturan en jornadas brillantes 2 merlines negros que dan en la lonja 1540 y 1525 libras, éste último es conseguido por la entonces seĖorita Kimberly Weiss (hoy seĖora Hughes) y es el actual récord mundial femenino.  Éste fue el famoso merlín del millón de dólares.

 

Cabo Blanco es también hasta hoy el único lugar del mundo donde se han pescado 3 merlines de más de 1500 libras. 

 

Pero Cabo Blanco no sólo destaca en merlines negros, que fueron 40 los que pasaron las 1000 libras, sino en atunes ojo grande, cuando Seymour Knox III bate el récord del Club con una pieza de 400 libras, y un aĖo después, el Dr. Russell, gran amigo y compaĖero de pesca del escritor Ernest Hemingway, colocaba la marca en 435 libras, que es hasta el día de hoy marca mundial absoluta para la especie.

 

Las marcas obtenidas por las damas son también notables, tanto en merlines negros como en atunes ojo grande, las cuales se mantienen aún vigentes en los registros de records de la International Game Fish Association (IGFA).  Son estos algunos de los hechos que dieron a Cabo Blanco un halo de generosa zona para la pesca deportiva.

 

Seguidamente se consignan algunos de los acontecimientos más notables registrados en Cabo Blanco durante la década de los 50, que hasta el día de hoy siguen causando asombro en el mundo de la pesca deportiva, tanto por la calidad de las proezas, como por el hecho de que luego de más de 40 aĖos de abandonada la actividad pesquera deportiva en la zona, –y a la vez incrementada en otros lugares de pesca del mundo–, muchos de estos records permanecen aún vigentes en los registros de la IGFA:


-  Cabo Blanco mantiene vigentes hasta la fecha 7 records mundiales: 2 marcas absolutas, 3 marcas femeninas en categoría de línea y 2 marcas masculinas en categoría de línea:

 

-       Récord Absoluto x Especie               Merlín Negro              1560 lbs          04/08/1953

-       Récord Absoluto x Especie               Atún Ojo Grande         435 lbs          17/04/1957

-       Récord Categ. Línea 130 lb    Fem.    Merlín Negro              1525 lbs          22/04/1954

-       Récord Categ. Línea   80 lb    Fem.    Atún Ojo Grande         335 lbs          25/03/1953

-       Récord Categ. Línea 130 lb    Fem.    Atún Ojo Grande         336 lbs          16/01/1957

-       Récord Categ. Línea   50 lb    Masc.   Pez Gallo                        80 lbs          13/06/1954

-       Récord Categ. Línea 130 lb    Masc.   Pez Gallo                      100 lbs          12/06/1954

 

-  De acuerdo a los registros de la IGFA, entre enero de 1952 y julio de 1959 se pescaron en Cabo Blanco 262 merlines negros por un total de 137 pescadores desde los botes del Club; y se batió 9 veces el record mundial de la especie.  Solamente Alfred C. Glassell Jr. pescó 33 merlines negros y, de estos, 4 arriba de las 1000 libras.  (Contrariamente a lo que se cree, el famoso escritor Ernest Hemingway sólo pudo pescar 2 de estos ejemplares en Cabo Blanco, ninguno por encima de las 1000 libras).

-  En ese mismo lapso de tiempo se pescaron también 53 peces espada arriba de las 200 libras: 5 correspondían a Alfred C. Glassell Jr. y 5 a Osborn Owings, un famoso y experimentado capitán americano.  Además también en ese período se pescaron en Cabo Blanco 89 atunes ojo grande, todos arriba de las 200 libras.

 

-  Asimismo, cientos de merlines rayados pesando más de 300 libras fueron pescados en Cabo Blanco, pero debido a que muchos eran devueltos al mar y a que no eran piezas buscadas por los pescadores, nunca se registraron records de dichas capturas.  Sin embargo, desde octubre de 1956 hasta junio de 1957, se pescaron en Cabo Blanco 302 merlines rayados con un promedio de 218 libras, con sólo 3 embarcaciones.

 

-  Cientos de peces vela arriba de las 150 libras fueron pescados en Cabo Blanco durante ese mismo período de tiempo, pero tampoco se registraron dichas capturas y los pescadores rara vez se detenían por esas especies.

 

-  Tampoco se registraron nunca las capturas del Merlín Azul, aunque sí se registró la captura del más grande de esta especie, con un ejemplar de 685 libras.

 

-  Desde agosto de 1953, –fecha en que se pescó el récord mundial de Merlín Negro hasta hoy vigente–, hasta enero de 1959, la IGFA tenía registrados 14 records mundiales vigentes en Cabo Blanco, que incluían las especies Merlín Negro, Pez Gallo y Atún Ojo Grande;  (4 de estos correspondían a records femeninos).

 

-  En un aĖo y medio, el récord de Merlín Negro fue batido 5 veces en Cabo Blanco antes de que Alfred C. Glassell Jr. impusiera su legendaria marca para la especie el 4 de agosto de 1953, que es hasta hoy el récord mundial absoluto para la especie con 1560 libras.

-  El récord mundial de Merlín Negro que ostentaba Nueva Zelanda desde 1926 con un registro de 976 libras, fue batido 42 veces en Cabo Blanco, (40 de estas capturas pesaron más de 1000 libras).

-  En esa época, Alfred C. Glassell Jr. pescó el Pez Espada más grande jamás capturado en Cabo Blanco hasta el día de hoy, con un peso de 687 libras. El mismo Glassell pescó también el Merlín Rayado más grande con un peso de 382 libras.

 

-  Varios peces espada y merlines negros de más de 1000 libras, incluyendo un Merlín Negro de 2250 libras, fueron arponeados y llevados a tierra por pescadores artesanales locales de Cabo Blanco durante esa época.

 

-  En 1958 se pescó en Cabo Blanco el pez más grande jamás capturado en un campeonato de pesca, un Merlín Negro de 880 libras logrado por Perry Van Vleck.  Esta captura fue superada 2 días después por el capitán Osborn Owings, que pescó un Merlín Negro de 1128 libras, siendo el primer 1000 libras del mundo pescado en un campeonato.

 

-  En 1959, por primera vez en una competancia de pesca se capturó un Pez Espada en Cabo Blanco.  En ese torneo se lograron 7 capturas de esta especie, 2 en el mismo día por 2 miembros del mismo equipo.  Los ejemplares capturados pesaron entre 288 y 564 libras.

 

-  Uno de los hechos más resaltantes y curiosos en esa misma competencia fue la captura de 2 records mundiales empatados.  Elwood Harry (que luego fuera el tercer presidente de la IGFA) y Perry Van Vleck lograron capturas simultáneas de Atún Ojo Grande, con 360 libras para cada ejemplar.

 

-  Los 2 peces más grandes jamás capturados en un solo día fueron logrados en Cabo Blanco.  Igualmente, otros 7 pescadores lograron pescar 2 merlines negros en un solo día en las fabulosas aguas de Cabo Blanco.

 

-  Cabo Blanco es hasta hoy el único lugar del mundo donde se han pescado 3 merlines negros arriba de las 1500 libras.

 

-  Es también el único lugar del mundo donde se han pescado 2 peces espada en un solo día por un pescador 2 veces.  Cada uno de los 2 pescadores capturaron 1 el mismo día desde la misma embarcación.

 

-  En el aĖo 1959, el Perú era el único país en cuya legislación se prohibía la pesca comercial del Merlín y del Pez Vela, en cualquier modalidad.

 

-  Todos los pescadores que capturaban Merlín Negro, Merlín Rayado, Pez Espada, Atún, Pez Gallo, Dorado o Robalo en Cabo Blanco, recibían prendedores de plata con la forma de la especie capturada, a manera de un reconocimiento del Club.

Cuando se comparan los resultados de pesca de varios lugares en el mundo, la medida más fiel es en “horas bote”.  Si tenemos que 20, 30, 50, 100 ó 400 botes están trabajando una zona determinada de pesca con frecuencia y regularidad, es más que probable que logren pescar algo.

 

Por ello es que lo más impresionante de estas hazaĖas deportivas logradas en Cabo Blanco radica en el hecho de que estas han sido logradas con sólo una, dos, tres o, a lo sumo cuatro embarcaciones deportivas pescando cada día, y sin aparejos auxiliares como tangones y sondas para rastrear el inmenso mar; a diferencia de los demás lugares de pesca del mundo, donde cientos de embarcaciones salen diariamente a peinar la zona de pesca, con lo cual lógicamente aumentan sus probabilidades de ubicar a sus presas. Esta es una comparación que los verdaderos pescadores de altura siempre tienen presente.

 

Como una referencia a la fama aún no olvidada de Cabo Blanco, el Hotel Ritz de París en Francia, le puso el nombre de “El Espadón” a su famoso bar.

 

En la década de los 50 en Cabo Blanco se expusieron varios miles de pies de película de cine.  Las 4 películas más famosas rodadas en Cabo Blanco son:

 

“The Old Man and the Sea” (“El Viejo y el Mar”).- En esta película, basada en la novela del mismo nombre que le valió el Premio Nobel de Literatura a Ernest Hemingway, todas las escenas de merlines y ballenas fueron filmadas frente a Cabo Blanco.  La película incluye impactantes secuencias de la película donde Alfred C. Glassell Jr. batalla con su récord mundial, el Merlín Negro de 1560 libras.

“Ted Williams at Cabo Blanco” (“Ted Williams en Cabo Blanco”).- Aquí se ve a la leyenda del Baseball norteamericano luchar con un enorme Merlín Negro de 1235 libras.  La película probó que Ted Williams era tan diestro con la caĖa de pescar como lo era con el bate de Baseball.  También se pueden apreciar en esta película excelentes tomas de Mantarayas gigantes realizando espectaculares saltos.

 

“Hot Reel” (“Carrete Candente”).- Esta fue una película producida por Universal Pictures y filmada por Van Campen Heilner en Cabo Blanco.  En su momento fue un éxito de taquilla y fue proyectada en 6500 salas de cine de los Estados Unidos.  Entre otras excelentes escenas se incluyen tomas de un miembro del Cabo Blanco Fishing Club, Joseph D. Peeler, pescando un Merlín Negro de 910 libras; y de Julian T. Crandall, otro miembro del Club, pescando merlines rayados con línea de 9 hilos (aprox. 12 kilos).  Este film tiene las mejores tomas de merlines rayados saltando fuera del agua.

 

“Cabo Blanco, The Fishing Capital of the World” (“Cabo Blanco, Capital Mundial de la Pesca”).- Fue filmada por el seĖor y la seĖora Maurice Meyer, de New Jersey.  Incluye tomas de merlines negros y rayados, peces espada, peces vela, peces gallo, atunes ojo grande y tiburones mako; pero lo más impresionante de esas escenas fue la captura de un Merlín Negro de 1240 libras por la seĖora Meyer en la maĖana, y de un Merlín Negro de 1200 libras pescado por el seĖor Meyer en la tarde de ese mismo día.  Marido y mujer, el mismo bote, la misma tripulación, el mismo día.

 

Por aquella época ya se había escrito mucho sobre el tema de la pesca deportiva, tanto por naturalistas y aficionados, como por novelistas e historiadores famosos como el inglés Henry William Herbert (1807-1858), alias Frank Forester, el primer historiador deportivo de América, autor de innumerables libros y artículos periodísticos sobre pesca.  Con sus escritos empezó realmente la pesca marina en América y en ellos se establecieron por primera vez los lineamientos que diferenciaban la pesca deportiva de la pesca comercial.  Fue también el inventor de muchos aparejos y técnicas de pesca que perduran hasta la actualidad.

 

Otro fue el profesor y científico suizo Louis Agassiz (1807-1873), gran amigo de Alexander Von Humboldt y uno de los primeros biólogos marinos del mundo, que entre otras tareas, ayudó a clasificar a los peces del Pacífico.  Fue pionero en tender puentes entre los pudientes pescadores deportivos y los hombres de ciencia, fomentando las primeras expediciones científicas de pesca.

 

El escritor y profesor Charles Frederick Holder (1851-1915), autor de The Game Fishes of the World (1913) entre otras grandes obras, fue el primer pescador en acreditar una captura de un atún grande con caĖa y carrete y fue uno de los fundadores del Catalina Tuna Club, en la isla de Avalon, frente a las costas del sur de California, que fuera el primer Club de pesca  en el mundo.

 

Pero fue sin duda Pearl “Zane” Grey (1872-1939), el más famoso escritor de libros de pesca y aventura y toda una leyenda en su época.  No obstante su gran amor y afición por la gran pesca, fue siempre un detractor de las reglas de pesca que por ese entonces empezaban a regir el deporte, y en sus libros trató siempre de imponer sus métodos, que según él, daban más libertad al deporte, aunque para la mayoría de pescadores eran técnicas depredadoras.

 

El escritor y naturalista Ernest Hemingway (1899-1961), fue otro gran pescador que dedicó buena parte de su vida a buscar los peces más grandes.  Pero a diferencia de Zane Grey, este pescador se hizo solo, y pescaba por amor al deporte más que por figuración.  Siempre fue un preocupado por la conservación de las especies y por la igualdad en la lucha contra un pez. Contribuyó a reglamentar el deporte de la pesca y fue vice-presidente de la IGFA desde su fundación hasta el día de su muerte en 1961.

 

Hubieron también otros grandes escritores y pescadores como Van Campen Heilner (1899); el excelente escritor y gran pescador S. Kip Farrington Jr.; y el famoso científico y eximio pescador Mike Lerner (1896), fundador de la IGFA y autor de cantidad de libros sobre pesca, considerado hasta hoy como el padre de la pesca deportiva en el mar.  Estos últimos fueron asiduos visitantes de Cabo Blanco.

 

Otros famosos escritores y talentosos deportistas y hombres de empresa como Ray Cannon (1892), Tommy Gifford (1897), Philip Wylie (1902), Oliver Hazard Perry Rodman (1905), Johnny Cass (1908), Frank Woolner (1916), Vlad Evanoff (1916), Don Holm (1918), Bernard “Lefty” Kreh (1925), Curt Carpenter (1929), Philip Clock (1935) y muchos otros contribuyeron también a fomentar y a hacer más asequible para la mayoría de la gente el hasta entonces elitista deporte de la pesca, ayudando a crear conciencia entre sus cultores sobre la urgente necesidad de preservar el recurso.


3.      Los Miembros del Club y otros Ilustres Visitantes

 

A fines de la década de los 50, cuando el Cabo Blanco Fishing Club se encontraba en todo su apogeo, los miembros del Club eran los siguientes personajes, que quizás el común de la gente hoy en día no reconozcan, pero que en su época eran todos ellos millonarios famosos y hombres de negocio exitosos, que traían a sus amigos y otros miembros del yet-set a pescar a Cabo Blanco:

 

-       Wendell Anderson (Detroit, Mich, USA)

-       William K. Carpenter (Fort Lauderdale, Fla, USA)

-       Allan Christiansen (San Francisco, Cal, USA)

-       Jack Christiansen (Miami, Fla, USA)

-       Julian T. Crandall (Ashaway, RI, USA)

-       Jorge Cuevas (Manero, México)

-       Emile F. DuPont (Wilmington, Del, USA)

-       S. Kip Farrington, Jr. (East Hampton, NY, USA)

-       Roger Firestone (Pottstown, Pa, USA)

-       Alfred C. Glassell, Jr. (Houston, Tex, USA)

-       Douglas Houston (Buenos Aires, Argentina)

-       Anton Hulman, Jr. (Terre Haute, Ind, USA)

-       James M. Hutton, Jr. (Cincinnati, O, USA)

-       Northrup R. Knox (Buffalo, NY, USA)

-       Seymour Knox III (Buffalo, NY, USA)

-       Chapin Krech (Coral Gables, Fla, USA)

-       Jaime Llavallol (Buenos Aires, Argentina)

-       Raymundo D. Castro Maya (Río de Janeiro, Brasil)

-       William R. Mote (New York, NY, USA)

-       John M. Olin (New York, NY, USA)

-       Enrique Pardo Heeren (Lima, Perú) – Presidente Honorario

-       Joseph D. Peeler (Los Angeles, Cal, USA)

-       Dr. Webster R. Robinson (Key West, Fla, USA)

-       John K. Weeks (New York, NY, USA)

-       T.L. Bates (Lima, Perú)

-       C. N. Carroll (Lima, Perú)

-       Max Crawford (Bogotá, Colombia)

-       Cloyce J. Tippett (Lima, Perú)

 

Además de los miembros del Club y de sus siempre distinguidos invitados, otros hombres y mujeres famosos también visitaron Cabo Blanco; es el caso de personajes de la talla de Ernest Hemingway, Mike Lerner, Bob Hope, Lord Mounbatten, Bill Hatch, la bióloga Francesca LaMonte, Maisy, James Stewart, Gregory Peck, John Wayne, Cantinflas, Henry Ford, Ray Flanagan, Van Heflin, Doris Day, Paul Newman, Spencer Tracy, Marilyn Monroe, Luis Miguel Dominguín, Lucía Bosé, Gary Cooper, Ted Williams, Nelson Rockefeller y el Príncipe Felipe de Edimburgo, entre otros ricos y famosos.


4.      Cabo Blanco en la Actualidad

 

Desde mediados de la década de los 60 en adelante, se conjugaron varios factores negativos que obligaron al Cabo Blanco Fishing Club a cerrar sus puertas, originando que cesaran las actividades de pesca deportiva en la zona.

 

Por un lado, el alejamiento temporal del pescado de nuestras costas debido a los cambios en la incidencia de la Corriente del NiĖo, –que hoy sabemos es un fenómeno global que se presenta en forma imprevisible cada 15 a 4 aĖos–, así como el apogeo de la industria harinera y aceitera, que propició una sobre-pesca desmesurada en la zona; y por otro lado, políticas equivocadas de la dictadura militar de entonces, que alimentaron un clima adverso hacia los estadounidenses, y crearon condiciones desfavorables para el desarrollo de la empresa privada, impidieron el normal desarrollo de los servicios y del turismo, terminando por desalentar tanto a deportistas y turistas como a inversionistas.

 

Aunque estos servicios fueron reanudados a partir del mes de diciembre de 1985, cuando la empresa fue asumida por un nuevo grupo de empresarios nacionales, en la actualidad el famoso Club se encuentra cerrado luego de soportar los últimos aĖos de recesión.

 

En tiempos más recientes, a fines de los 80, gracias a la gestión del ente promotor turístico de entonces (FOPTUR) y al aporte económico del Estado Peruano, la zona fue visitada por el insigne pescador y operador de pesca deportiva, el millonario tejano Jerry Dunaway, –poseedor de varios records mundiales–, con sus embarcaciones “The Madam” y “The Hooker”, las cuales operaron durante 45 días en la zona, entre los meses de abril y mayo de 1987, con la misión de explorar el potencial de pesca deportiva en el norte del Perú.

 

La zona de exploración abarcó desde diez millas al sur de Cabo Blanco, (frente a Lobitos) hasta el Banco de Máncora, que queda aproximadamente a 35 millas de las costas de Tumbes.  En aquella ocasión, pese a que las grandes migraciones de Merlín Negro ocurren en otros meses distintos a los que tuvo lugar la visita de Dunaway, pudieron localizar cinco merlines negros migrando de sur a norte a cinco millas de las costas de Cabo Blanco, logrando capturar uno de más de 600 libras.

 

En el Informe presentado al final de su estadía, el seĖor Dunaway indica textualmente: "En varias ocasiones veríamos de cuarenta a ochenta merlines rayados en un día", y luego agrega: "Es mi opinión y la de mi tripulación que el Banco de Máncora tiene el potencial de poder ofrecer la mejor pesca de Merlín Rayado del mundo".  Aunque pescaron gran cantidad de merlines rayados, sus mayores esfuerzos los emplearon en localizar al Merlín Negro.

 

 

 El mismo Informe consigna más adelante: "Además del Merlín Rayado, puede localizarse una gran concentración de Pez Espada alrededor del Banco de Máncora", para luego aĖadir como corolario: "Creemos que el potencial para traer turistas de todo el mundo para la pesca del Merlín Rayado, y con la oportunidad para el Pez Espada y el Merlín Negro es muy buena".

 

Al final de su Informe, el seĖor Dunaway hace un comentario referente a la conveniencia de implementar la zona con una flota de embarcaciones deportivas, y al respecto comenta: "El riesgo involucrado con esta inversión debe ser mínimo pues la demanda por pesca de calidad mundialmente es hoy en día muy alta".

 

Sin embargo, luego de más de 20 aĖos de realizada esta expedición no se ha avanzado mucho al respecto.  Actualmente en la zona de las playas del norte del Perú, (y en general en todo el litoral), existen a lo sumo 3 embarcaciones que dan el servicio de pesca de altura y no existe mayor infraestructura marina ni hotelera.

 

Esto, que puede sonar contradictorio, lamentablemente es un fiel indicativo de la falta de confianza del empresario peruano en el potencial y los recursos turísticos de su País, alimentado a su vez por la carencia de políticas claras y de largo plazo dirigidas a fomentar e incentivar las inversiones en este campo.

 

La falta de confianza del empresariado nacional para invertir en su País puede encontrar una justificación en los últimos 40 aĖos de vida republicana, en la que no existió continuidad en las políticas de los sucesivos gobiernos y donde predominó la improvisación y el inmediatismo, propiciando así las inversiones sólo en proyectos especulativos y de muy corto plazo.

 

Hoy sabemos, gracias a nuestras investigaciones, a los registros del IMARPE y de las capturas de los pescadores artesanales y comerciales, y de las ocasionales capturas de los pocos turistas que se aventuran a pescar en la zona, que existe durante todos los meses del aĖo una variada y abundante cantidad de especies deportivas de gran tamaĖo en nuestros mares.

 

Pero no sólo se requiere de una mínima y bien planificada inversión para poder recuperar el sitial que le corresponde al Perú como centro de pesca deportiva de nivel mundial, sino de una legislación adecuada, que permita tanto proteger el recurso marino, como dar las seguridades del caso a los potenciales consumidores e inversionistas.

 

Felizmente durante este Gobierno se han iniciado políticas para rescatar este inmenso potencial que tienen las Playas del Norte Peruano, una de estas muestras es la ley de protección de picudos como el Merlín y el Pez Vela recién dictada por el Gobierno; así como el cambio de nombre del recientemente reinaugurado Aeropuerto de Talara, que en adelante se llamará Aeropuerto Cabo Blanco.